Si ya ha decidido vivir en un condominio, conozca algunas de las ventajas de cada modalidad y decida cuál se adapta a su estilo de vida y necesidades.


Los condominios son muy buscados por tratarse de sitios seguros y con muchas comodidades. Los de tipo vertical, como su nombre lo indica, se refiere a edificios de varios pisos que comparten algunas áreas comunes, como piscina y zonas recreativas. Los de tipo horizontal, también, tienen la virtud de poseer estos sitios comunes, pero, se trata de unidades habitacionales situadas una a la par de la otra. Ésta es la categoría más tradicional, la cual se asemeja a ese estilo de vida que el costarricense promedio ha tenido siempre: una casa con jardín  propio.

Tener una casa sola, en un condominio horizontal, sigue siendo la aspiración de muchos ticos, aunque tal situación ha ido cambiando paulatinamente. La falta de espacio y de terrenos ha hecho proliferar la construcción de grandes torres de apartamentos, en San José y en las cabeceras de otras provincias, y muchos han visto con agrado este tipo de vivienda, especialmente, en el segmento de los jóvenes (matrimonios y solteros) que buscan vivir cómodamente, con excelentes servicios y, principalmente, cerca de sus trabajos y centros de estudio.

El costo de mantenimiento, usualmente, es menor en un edificio, ya que el uso de servicios (como agua, energía eléctrica, gas y etc.) es menor, así como menor es el  tiempo en la limpieza. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que existen torres de edificios con unidades tan grandes como una residencia cualquiera, aptas para todo tipo de familia y, también, las hay pequeñas. Y si se es amante de la vista: un apartamento en un piso elevado será cómplice de tal aspiración.

Además, se debe considerar que, al comprar una vivienda en vertical, se compartirá más con los vecinos, pues, se verán más al usar el mismo ascensor, los estacionamientos, etc. Y, sin duda, las residencias son más pegadas.

En muchas ocasiones, se opta por un condominio en horizontal porque el condómino es propietario exclusivo de un terreno y de la edificación levantada sobre él. En cambio, en el vertical, el condómino es propietario exclusivo de una parte de la edificación. Esta diferencia parece ser significativa para algunas personas y constituye una razón válida a la hora de tomar una decisión final.




Como dato adicional, la primera forma registrada históricamente de lo que significó la convivencia vecinal, el amor a la propiedad, conjuntamente con un ambiente de confraternidad, tipo condominio, se remonta a 1720, en la ciudad de Grenoble, localizada en el sureste de Francia, aproximadamente a 100 kilómetros de Lyon. Éste fue, quizá, el antecedente más cercano a lo que hoy conocemos como condominio horizontal.

Con respeto al de tipo vertical, éste tiene su origen, con mucha visibilidad, en 1922, cuando el arquitecto suizo francés, Le Corbusier, recomendaba en sus escritos descongestionar los centros de las ciudades mediante el incremento de sus densidades y la multiplicación tanto de los espacios abiertos como de las vías de circulación.

Para superar este reto, no había más alternativa que edificar construcciones verticales y plurifuncionales sobre una pequeña superficie de la totalidad del terreno. Sea de esto lo que fuere, las ideas del visionario arquitecto llamaron la atención de todo el mundo y el resto es historia.

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