El encanto de la arquitectura original de una casa, diseñada en la década de 1960, por el arquitecto Enrique Maroto, fue reinterpretado con verdadera maestría en este “antes y después” gracias al arquitecto Adrián Jirón-Beirute.
Ubicado en el barrio Los Yoses (el cual goza de tener muchos buenos ejemplos de arquitectura moderna), el inmueble alberga en la actualidad la oficina de CDP (Consultores en Derecho Público). Según explicó el arquitecto Adrián Jirón-Beirute, se trató de una remodelación respetuosa, en la cual se quiso conservar la misma la volumetría original de la residencia de estilo moderno clásico.
En el exterior del edificio, el concepto giró en torno a la horizontalidad: Las líneas horizontales son un tema recurrente en la arquitectura original y, hoy, fueron la herramienta para darle unidad a la fachada, explicó Jirón. El material elegido para ello fue el metal y, con él, se crearon varios louvers (persianas fijas). Estos elementos, además de cumplir una función estética, poseen otras aplicaciones, como protección contra el asoleamiento y el otorgar seguridad y privacidad. Siguiendo este mismo lenguaje de diseño, también, se integró el barandal del balcón, ubicado en el segundo piso. En el proceso de remodelación y transformación de la casa en oficina, se logró rescatar materiales originales. Por ejemplo, se rescató el sistema de ventanas con persianas de aluminio de gran formato, típico de los años 50 y 60`s, así como varios vidrios esmerilados con texturas geométricas, características de esa misma época. Los pisos de madera se cambiaron a concreto lujado, en el primer nivel, pero, ese mismo piso de madera fina (y todavía en buen estado) se utilizó para todo el segundo nivel.
El sistema eléctrico y mecánico se instaló totalmente nuevo, así como la reparación y actualización con un nuevo código sísmico de la estructura del edificio. Igual suerte corrieron las puertas, especialmente la principal, la cual ostenta una mezcla de vidrio y metal. Y, en el nivel de planta, destaca el cambio en la distribución (en el primer y el segundo piso), la cual se adaptó de formato habitacional para formato de oficina.
Con el resultado de esta intervención, el arquitecto Jirón-Beirute logró honrar al Movimiento Moderno, al que describe como atemporal, de gran importancia histórica y que, sin duda alguna, marcó una época en esta zona de la capital. Debemos volver nuestros ojos a estos edificios para que retomen el valor que les corresponde. Es nuestro deber protegerlos, puntualizó el profesional.
Fuentes:
CDP (Consultores en Derecho Público), +506 2280 6282, www.cdp.co.cr